Historia
Corría el año 1785 cuando se iniciaban las obras del Gabinete de Historia Natural -un edificio encargado por el rey Carlos III, artífice de grandes mejoras para Madrid- al arquitecto Juan de Villanueva. El inmueble fue finalmente destinado a albergar la pinacoteca por Fernando VII, monarca que se encargó de finalizar las obras comenzadas por su predecesor, paralizadas con motivo de la Guerra de la Independencia contra el dominio de las tropas francesas.
Durante este reinado y con el especial apoyo brindado por su esposa, María Isabel de Braganza, el museo pudo finalmente inaugurarse el 19 de noviembre de 1819 con unas trescientas obras.
La actual colección de obras de arte que alberga la Institución se fue forjando poco a poco, generalmente gracias a las donaciones realizadas por la monarquía. La primera entrega de piezas procedente de la realeza ascendió a más de 1.500 obras, cedidas por Felipe V. Tras su muerte, Isabel II compró a su hermana la parte que le correspondía por herencia, con el fin de no dividir la colección, por lo que poco después se decidió vincular las obras a la Corona.
En 1872, cuatro años después de que la pinacoteca fuera nacionalizada y denominada Museo Nacional del Prado, se produjo una de las principales aportaciones: casi tres mil obras procedentes del Museo de la Trinidad. Este impresionante volumen, imposible de exponer en el edificio de Villanueva, favoreció la cesión en forma de préstamo a instituciones y otros museos de cerca de cuatro mil obras de arte, que se conocen como El Prado disperso.
Cabe destacar en la historia del museo la celebración de su primer centenario, una fiesta que se aguó tras el robo de once copas del Tesoro del Delfín, -una importante vajilla heredada por Felipe V, el primer rey Borbón- . Otra página oscura se escribió con la Guerra Civil, cuando las obras de arte tuvieron que ser acumuladas en la planta baja, protegidas con sacos de arena de los posibles bombardeos. Por recomendación de la Sociedad de Naciones se procedió a sacar de la capital las piezas, cuyo destino final fue Ginebra. Durante la Segunda Guerra Mundial se aceleró la repatriación de las obras que, de forma precipitada, volvieron a Madrid.
Tras la dura postguerra española el museo volvió a despertar y se abrió al público registrando un gran incremento en el número de visitantes favorecido por el auge del turismo que se ha prolongado hasta la actualidad.
Pintura española
El Prado ha ido aumentando sus fondos hasta contar con 8.600 cuadros y más de 700 esculturas, de las que sólo se exhibe una séptima parte. Además de ser una de las mejores pinacotecas en cuanto a pintura de los siglos XVI y XVII y de contar con piezas de artistas de la talla de El Bosco, Tiziano, El Greco, Murillo, Rubens, Goya o Velázquez, alberga importantes fondos de artes decorativas, dibujos y grabados, menos conocidos pero de gran valor.
La colección de Pintura Española es la que aporta al Prado un valor añadido frente a otras pinacotecas. En sus salas se pueden contemplar desde los murales románticos que datan del siglo XII hasta cuadros creados por Francisco de Goya ya entrado el XIX. En estas salas -repartidas entre la planta baja, la primera y la segunda- se pueden encontrar lienzos de El Greco, como El caballero de la mano al pecho o La adoración de los pastores.
Los amantes del arte sabrán valorar los cuadros del Siglo de Oro que alberga el museo, especialmente los más de cuarenta lienzos pintados por Diego Velázquez, entre los que destacan Las Meninas, Las hilanderas y La adoración de los Reyes.
Otra visita indispensable son las salas de Goya. El recorrido por su obra transcurre desde los cartones que el pintor de la corte realizó para la Fábrica de Tapices, como El Quitasol, hasta sus pinturas negras, como Saturno devorando a su hijo, pasando por lienzos tan emblemáticos como La familia de Carlos IV o La maja vestida y La maja desnuda.
Resto de la colección
El museo destaca tanto por la calidad como por la variedad de las obras que alberga. Sus salas exhiben lienzos de pintura francesa, italiana, flamenca y alemana. Con cuadros que datan desde el primer Renacimiento, entre las que destacan artistas como Boticelli o Fra Angélico, hasta el siglo XVIII, el museo dedica un total de 16 salas a la pintura italiana. De especial interés es la muestra de la Escuela Veneciana, en la que el visitante puede contemplar obras de Rafael, Tiziano, Tintoretto, Bassano y Veronés.
Alberga también una interesante muestra de pintura flamenca, con cuadros de Rogier Van der Weiden, Dirk Bouts, Hans Memling, El Bosco y otros pinceles del siglo XVI. Entre las obras flamencas del siglo XVII más destacadas se encuentran las creaciones de Rubens, Van Dyck y Brueghel.
Frente a la amplitud de la flamenca, la colección de pintura alemana engloba un número reducido de lienzos creados entre 1450 y 1800, aunque de calidad. Entre los autores destacan Alberto Durero, Lucas Cranach, Baldung Grien y Anton Rafael Mengs. También son de especial interés, dentro de la colección de pintura francesa, las obras Poussin, Claudio de Lorena, Van Loo o Watteau.
Aunque el Museo del Prado es conocido internacionalmente por sus colecciones pictóricas, la escultura no tiene desperdicio. Compuesta por más de doscientas figuras clásicas, ofrece representaciones desde el arte arcaico griego hasta el período helenístico e incluso del mundo romano. También se presentan creaciones de los Leoni, encargadas por los reyes Carlos V y Felipe II en el siglo XVII.
Además de la escultura, el Prado tiene una amplia colección de elementos decorativos. Mesas, escritorios o cerámicas, entre otros, se encuentran distribuidos por las salas que componen la colección permanente. Entre las Artes Decorativas destaca la sala del Tesoro del Delfín, donde se muestra una valiosísima colección de 55 medallas (que no se exponían desde hace más de 30 años) que se enmarcan en la secuencia histórica de la Historia de España, desde Fernando el Católico hasta Alfonso XIII.
Otra de las colecciones importantes es la de dibujos, compuesta por cerca de cuatro mil piezas entre las que cabe subrayar los dibujos y estampas de Goya.
Horario:
De martes a domingos y festivos: De 9:00 h. a 20:00 h.
24 de diciembre, 31 de diciembre y 6 de enero de 9:00h a 14:00h.
Cerrado: Todos los lunes del año (incluidos los lunes que sean festivos)
Transporte más próximo:
Metro: Banco de España y Atocha.
Autobus: 9, 10, 14, 19, 27, 34, 37 y 45.
Equipamiento / Servicios:
Tienda de regalos, librería.
Cafetería-Restaurante.
Teléfono público.
Guardarropa.
Audioguía de las obras de la Colección Permanente (castellano, inglés, francés, italiano y alemán) Precio 3.5 &euro.
Sillas de ruedas, sillas de bebes y bastones, gratitos para los visitantes.
Asistencia sanitaria.
Precio (año 2007):
General: 6 €.
Reducida: 3 €.
Grupos, ponerse en contacto con el Centro de Atención al Visitante: 902 10 70 77
Días de acceso gratuito: Domingos (de 9:00 a 19:00h.), 12 de octubre (Día de la Hispanidad), 6 de diciembre (Día de la Constitución), 2 de mayo (Fiesta Oficial de la Comunidad de Madrid), 18 de mayo (Día Internacional de los Museos)
La toma de fotografías y filmaciones no está permitida en las salas del Museo Nacional del Prado.